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Súcubos e íncubos

Actualizado: 18 sept



Me hallaba tuiteando acerca de mi consternada vida amorosa cuando se me vino a la mente el ideario de los súcubos e íncubos.

El término "súcubo" proviene del latín: sub- "debajo de" y cubare "yacer", o sea, alguien que queda abajo de otra persona *guiño*. El prefijo in-, por su parte, significa "dentro", o sea, alguien que queda dentro de otra persona.


Súcubos

Los primeros registros de estas leyendas se fijan en la Edad Media. Se dice que son demonios que toman la figura humana de una mujer atractiva y se dedican a seducir jóvenes, introduciéndose en sus fantasías. Usualmente están desnudas o vistiendo prendas muy reveladoras; pueden o no tener alas demoníacas, ojos de serpiente, cuernos y cola puntiaguda. A veces simplemente aparecen en los sueños como mujeres muy hermosas —y muy desnudas— de las que uno no se puede olvidar, incluso al haber despertado. Estas criaturas absorben la sangre o "energía vital" del hombre.


Íncubos

El íncubo es un demonio masculino que tiene relaciones sexuales con mujeres durmientes. Algunos registros indican que se puede reconocer debido a que "tienen un pene frío". La tradición sostiene que mantener relaciones sexuales tanto con uno como con el otro provoca un deterioro en la salud, incluso la muerte.

En el mito del mago Merlín, se habla de que es hijo de un íncubo y de una prostituta (una de las tantas versiones), lo cual le permite tener habilidades especiales.

La apariencia de estos demonios varía: a veces se representan como enanos barrigudos, como jóvenes apuestos y bien vestidos, o, incluso, como un pájaro de fuego. En todos los casos, el íncubo está dotado de un miembro viril descomunal.


Algunas creencias indican que no se trata de dos entidades, sino de una sola que toma la forma opuesta a su víctima.

Sus blancos predilectos son los artistas y los religiosos; los artistas porque el poseer una sensibilidad más desarrollada provoca una mayor energía sexual, y a los religiosos por el mero triunfo de destruir a un servidor de Dios.


¿Cuál es la realidad?

Pero, como siempre, debemos tener una mirada objetiva y realista. El aparato ideológico positivista reduce sus explicaciones a la parálisis del sueño o a la polución nocturna —eyaculación involuntaria del semen que ocurre durante el sueño—, lo cual deja mucho que desear.

La realidad es que resulta fascinante cómo un concepto tan increíble como éste puede ser encontrado en todas partes del mundo: se tienen casos de estos "demonios", o entes parecidos que se rigen por el mismo principio, en todo Suramérica, Europa y Oriente, o en culturas tan dispersas como lo son la judía, la sumeria, la eslava, la chilota o la turolense. Sea lo que sea, el humano de todas las épocas afirma que algo existe y que la ciencia aún no puede explicar —llámese trastorno mental, alucinación o ser viviente. Lo único que nos queda es seguir con nuestra vida, esperando que nadie nos viole mientras dormimos.

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