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El efecto camaleón

Actualizado: 26 dic 2020



La comunicación intraespecie ha sido fundamental para el desarrollo del ser humano; en épocas remotas, aquellos grupos que supieran organizarse adecuadamente para cazar tenían mejores oportunidades de supervivencia, lo cual favoreció el lenguaje y la comunicación. A medida que se descubrían nuevos fenómenos, como el fuego o las herramientas de caza, se hacía cada vez más necesario nombrar esas cosas, lo cual fue desarrollando nuevas áreas cerebrales implicadas en el lenguaje. Era un ciclo de retroalimentación: a mayor uso, mayor incremento cerebral y, a mayor incremento cerebral, tanto en el uso de palabras como en la unión de ellas para crear sentido, aumentaba esta nueva capacidad.


Hoy en día esa comunicación ha evolucionado al grado de que toda persona con el sistema nervioso adecuado hace uso de un lenguaje, ya sea hablado, escrito o gesto-espacial. Así que, para comunicarnos, entran en juego tres factores referentes al lenguaje corporal. Primero, estar de acuerdo con lo que se dice o con quien lo dice, lo que conlleva a copiar los gestos y acciones de esa persona (Convergencia); segundo, no estar de acuerdo con lo que se dice o con quien lo dice, por lo tanto se actúa de manera contraria al interlocutor (Divergencia); y tercero, ser indiferentes ante el mensaje que se está recibiendo (Mantenimiento), que no copia ni contraría al mensajero, sino que simplemente mantiene una postura natural.


Esta imitación/diferenciación corporal tiene razones tanto afectivas como funcionales: la mímesis nos lleva a crear empatía con los demás, a ser aceptados dentro del grupo, a pasar como uno más, mientras que la distinción, el mostrarnos como diferentes, como únicos dentro de un grupo, nos lleva a reafirmar creencias, a posicionarnos como alguien de otro grupo.

Pero hoy hablaremos acerca de la imitación, de la mímesis.


El ser humano tiene una necesidad increíblemente exasperante de pertenecer a un grupo, de ser aceptado —un claro ejemplo son los cultos religiosos o los partidos y tendencias políticas, en donde se convence a gran número de personas de tal o cual aberración; o las subculturas, donde ni siquiera se requieren argumentos, sino simple aceptación tribal, y esa búsqueda de pertenencia tiene razones evolutivas, pues, aquellos cavernícolas que fueran marginados terminaban muertos o sin descendencia. Gracias a esa necesidad gregaria nacen herramientas para facilitar la aceptación, y una de ellas es el denominado «efecto camaleón».


Este efecto psicológico inconsciente consiste en mimetizarse con aquellos con los que nos relacionamos, en converger; por ejemplo, al charlar con un amigo o amiga, tendemos a imitar su tono de voz, postura y ademanes, entre otras cosas inherentes al lenguaje no verbal. Y bueno... quizá este fenómeno surgió, una vez más —como cada aspecto de nuestras vidas— gracias a la evolución, a algún tipo de selección social, pues aquellos que imitaran ciertas acciones pertenecían a cierto grupo. Por tanto, este rasgo social sobre la tendencia a imitar quedó grabado en los genes como una herramienta evolutiva.

Este dibujo chusco, que ha sido copiado las suficientes veces como para imposibilitarme llegar a la fuente de su autoría, representa una neurona espejo, o neurona especular.

Las neuronas especulares, o neuronas espejo, son neuronas que se activan en el cerebro al observar a otros realizando acciones. Curiosamente, se activan exactamente las mismas neuronas que se activarían en el caso de que se estuviera realizando dicha acción. Por ejemplo, si al comerte un esquite se activan la neurona motriz A y la neurona sensitiva B, la neurona motriz A y la neurona sensitiva B de tu hermano, al verte comiendo un esquite, también se activarían. Se descubrió en los años noventa, cuando un grupo de neurobiólogos italianos andaba investigando el córtex prefrontal y el córtex parietal de macacos, y notaron que las neuronas motrices se activaban, a pesar de que ellos no hicieran movimiento alguno, sino que surgía la actividad neuronal simplemente con ver a otro miembro de la especie realizar una acción (o incluso a otro primate).


A estas alturas, quizá ya hayas inferido que las neuronas espejo tienen algo que ver con el efecto camaleón, después de todo, ambos fenómenos son exactamente lo mismo, solo que uno a nivel cerebral y el otro a nivel fisionómico, pero la verdad es que no lo sé, ja, ja, ni los investigadores. Las neuronas especulares se descubrieron hace casi treinta años, pero en términos de investigación, y hablando de algo tan complejo como el encéfalo humano, ese tiempo es prácticamente nada. Lo que sí me gustaría agregar es que estas neuronas están íntimamente relacionadas con el aprendizaje: un bebé, al ver a sus padres comiendo, estimula la actividad neuronal, lo cual le facilita aprender a comer, aunque no realice la actividad como tal. Siguiendo esa línea de pensamiento, al estar en contacto con amigos y familiares, y verlos realizar tal o cual acción, nuestras neuronas espejo dejan una "marca" de actividad neuronal; o sea, cada vez que vemos a una persona realizar una actividad propia, distintiva, de esa persona (como que siempre se rasque la nariz o el brazo), es como si nosotros también lo estuviésemos haciendo, ejercitando ciertas neuronas, lo que, eventualmente, nos lleva a realizar físicamente esa acción, algo así como memoria muscular, pero neuronal.

Sneh Wadhwaney.

Creo que está de sobra comentar los efectos negativos en los que podríamos incurrir, pero de todas maneras lo haré. Imagínate a un padre alcohólico, misógino y agresivo, y a una madre sumisa, indulgente y esperanzada en que el amor que su esposo siente por ella pronto lo cambiará y lo hará una mejor persona, porque él se lo ha prometido cientos de veces; esta pareja tiene un hijo y una hija, ambos crecen en un ambiente hostil, lleno de violencia tanto física como emocional. Estos niños, psicológicamente hablando, crecerán igual que sus padres, reproduciendo un modelo familiar nocivo: el niño se impondrá físicamente y la niña perdonará todo por amor. Es un bucle de violencia y sometimiento arraigado en la sociedad desde épocas inmemoriales.


Afortunadamente, nuestra generación, la generación millennial, es la generación más progresista de la historia, ha derrumbado pilares fundamentales de generaciones pasadas, como el de la familia modelo, y con un poco de suerte también podrá erradicar este tipo de comportamientos, denunciando a quienes pequen de misóginos o de machistas, de lo contrario el ciclo de violencia continuará indefinidamente. Y ese es solo un ejemplo, nuestra sociedad está lejos de ser perfecta, es corrupta, egoísta, individualista, prepotente, clasista, racista, y un largo etcétera de adjetivos vergonzosos; pero donde hay injusticias hay una añoranza por cambiar la situación. Quizá en épocas pasadas las legislaciones estuvieran en contra del dominado, pero hoy, más que nunca, se vela por el indefenso, por el silenciado, y ¿quién sabe?, posiblemente nos depara un mejor futuro, por lo mientras, solo nos queda cambiar nuestras propias actitudes y encaminarlas hacia lo que nos gustaría ser como sociedad.



Corrección de estilo:

Lizbeth Islas.



Fuentes de información:


Lagerman, Paul, "Mirror Mirror on the wall why do I experience pain with no movement at all?", The Naked Physio, 29 de enero de 2015, disponible en: https://thenakedphysio.com/2015/01/29/mirror-mirror-why-do-i-experience-pain-with-no-movement-at-all/


Paladin, Aydin, The Chamaleon Effect: Why Mimic Others?, 13 de abril de 2019, disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=hbC-qlm83YE


Triglia, Adrián, "Efecto camaleón: cuando imitamos al otro sin darnos cuenta", Psicología y Mente, 11 de julio de 2020, disponible en: https://psicologiaymente.com/social/efecto-camaleon#:~:text=Se%20conoce%20como%20%22efecto%20camale%C3%B3n,las%20que%20nos%20estamos%20relacionando.&text=Se%20cree%20que%20la%20raz%C3%B3n,m%C3%A1s%20y%20facilitar%20la%20comunicaci%C3%B3n.

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