Inteligencia artificial

Actualizado: 26 dic 2020



"¡Gir, reportándose al servicio!"

Al escuchar el nombre, quizá se te vengan a la cabeza escenas hollywoodenses en donde las máquinas se rebelan y asesinan a todos los humanos, quizá te hayas informado del tema y pienses en cómo las utilizamos hoy en día para facilitarnos la vida, o quizá no sepas nada acerca del tópico y pienses "¿Inteligencia artifiqué?", y está bien. Sin embargo, vivir en una sociedad tecnócrata (aquella en la que el método científico es aplicado como solución de problemas sociales) implica al menos conocer o mantenerse informado de la tecnología con la que interactuamos cotidianamente. Como bien dijo Carl Sagan: «Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología, y en la que nadie sabe nada de estos temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre».


 

Entonces, ¿qué es la inteligencia artificial? Su definición de cajón es: la simulación de procesos de inteligencia humana por parte de máquinas, especialmente sistemas informáticos. Ahora, ¿qué engloba el término «Inteligencia»?


Aprendizaje: Adquirir información y saber cómo utilizarla.

Razonamiento: Con la información previamente adquirida, seguir un proceso lógico y llegar a una conclusión.

Auto-correción: Modificar comportamientos o datos erróneos con la finalidad de aprender y mejorar gracias a ese error.


Una vez definidos los términos anteriores, podemos asimilar que una inteligencia artificial es cualquier software que replique capacidades humanas, lo difícil es lograr que una entidad no-orgánica comprenda su entorno y reaccione adecuadamente.


 

El término fue acuñado, principalmente, por tres ponentes en una conferencia que se dio en la Universidad de Dartmouth, en 1956: John McCarthy, Marvin Minsky y Claude Shannon. A partir de ese momento, las expectativas no hacían más que aumentar, creando ideas inalcanzables para los científicos del siglo XX: robots domésticos personales que ayuden en la limpieza del hogar, coches completamente automatizados que vuelan o, yéndonos al lado oscuro del tema, una inteligencia superdotada que se percate de la inexistencia de sus derechos y pretenda acabar con sus frágiles opresores de carne y hueso.


Expectativas generadas por un público inexperto, basadas en necesidades diarias o miedos, mas no en la realidad. La realidad es que la inteligencia artificial controla nuestras vidas y ni siquiera nos percatamos. La realidad supera la ficción, y suele ser más oscura.


En un día común, me levanto y lo primero que hago es revisar mi celular, checar las notificaciones de mis redes sociales, y hasta después de ver qué pasó en mi vida virtual, puedo comenzar mi vida física. Este dispositivo que me tiene sometido funciona en su mayoría con inteligencia artificial, o al menos las aplicaciones que utilizo con frecuencia: toda película que me recomienda el algoritmo de Netflix, los productos que posiblemente me interesen en Mercado Libre y que logran infiltrarse en las demás aplicaciones como publicidad, las noticias que día con día aparecen en mi barra de notificaciones y no hacen más que afirmar viejas creencias (ya que, al darle acceso a una inteligencia artificial, crea un perfil psicológico para poder reforzar ideologías: si te gusta el color azul, el algoritmo no te enseñará productos amarillos que ignorarás, sino que te enseñará productos azules que podrías comprar. Este mismo principio es aplicado en temas tan sensibles como la religión o la política), incluso las publicaciones de Facebook están regidas por tus "Me gusta" pasados. Cada vez que agarramos nuestro celular, vemos información que ha sido diseñada especialmente para nosotros, para mantenernos como clientes de un servicio, como compradores de un objeto y como borregos de un partido político. No está de más mencionar a Cambridge Analytica y su participación en las últimas elecciones estadounidenses y en el caso Brexit, aunque ellos solamente minaban y analizaban datos. En fin, el punto es que las inteligencias artificiales nos tienen rodeados desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, y el desarrollo de las mismas es exponencial.


Pero no todo es malo: las máquinas tienen más capacidad que los humanos para reconocer patrones, lo cual será bastante aprovechable en campos como el de la Medicina, al diagnosticar enfermedades, o en Derecho, al juzgar imparcialmente al presunto culpable. El problema es que un sistema informático no aprende de manera asociativa, como nosotros: cuando un amigo viene a mi casa, sabe que Claire es mi perrita, al mismo tiempo que me asocia como su dueño; una máquina debe ver millones de imágenes de animales para poder asociarla con una raza de perros, y de ninguna manera será asociada conmigo. Esta capacidad de reconocimiento automático es la única diferencia entre nosotros y ellas (las máquinas); los algoritmos (conjunto de instrucciones que permiten solucionar un problema y, a su vez, manera en que funcionan estos aparatos) son buenos para resolver problemas, pero sólo pueden resolver un problema específico para el cual fueron diseñados: no hay proceso creativo detrás, no hay distinción entre el bien y el mal, por lo cual los expertos en tecnología acuñaron las siglas FATE (por el significado en inglés), que son las cualidades que deben tener este tipo de sistemas a la par que se van desarrollando, algo así como las tres leyes de la robótica aplicadas por Asimov en sus novelas y cuentos. La letra "F" significa "fairness", se refiere a que la tecnología debe ser justa, no discriminar y garantizar la igualdad. La letra "A" significa "accountability", implicando que la responsabilidad de las consecuencias al usar esta tecnología recae en programadores, no en entes mecánicos. La letra "T" significa "transparency", que la información concerniente a la inteligencia artificial sea comprensible para todo público. La letra "E" significa "ethics", obligando a las máquinas a responder al conjunto de valores éticos y principios que como sociedad aceptamos como válidos.


 

En teoría, siguiendo todos estos pasos, viviremos en una utopía tecnócrata, una sociedad en donde todos gocemos de igualdad económica, ya que inteligencias artificiales serán implementadas por gobiernos en cosas como transporte, vigilancia, educación, etc., máquinas imparciales estarán a cargo de nuestra seguridad, de nuestro aprendizaje, de llegar a nuestro destino a salvo; máquinas que no verán en un niño a alguien tonto que no va a entender la lección, sino que verá a alguien con potencial infinito; máquinas que no verán en una mujer a una persona débil y sin carácter, sino que verán a un ser humano más que debe ser respetado y cuidado. Máquinas que no reciben un sueldo sino que en lugar requieren de un mantenimiento de bajo costo, lo cual daría lugar para mejorar ciudades con todos los impuestos sobrantes. Eventualmente, el dinero en los países sobraría, lo cual llevaría a jerarquías económicas casi indistinguibles (dejando de lado los multimillonarios, que siempre existirán). Todo esto es a lo que aspiran la ciencia y la tecnología, siempre a mejorar el futuro, siempre a crear mejores oportunidades. El problema es que todo sigue estando en manos de funcionarios públicos y ricachones que sólo piensan en ellos, y mientras los desarrollos tecnológicos estén al servicio de estas personas, nada va a cambiar. Desde que el primer ser humano dijo "Este pedazo de tierra es mío" y hubo gente lo suficientemente ingenua para creerle, ha habido desigualdad, y siempre la habrá, porque necesitamos crear diferencias entre nosotros para sentirnos seguros junto a nuestros iguales, en eso se basan las guerras: pintar la imagen de alguien que es diferente para crear un lazo con el que es igual, y desearle la muerte al otro. Pues hoy estamos viviendo una guerra tecnológica, y debemos percatarnos de quién es el que está en nuestra contra, porque la inteligencia artificial que recopila nuestros datos y nos mantiene sumergidos en la ignorancia claramente no está en nuestra contra, sino que simplemente está al servicio de unas cuantas personas que descubrieron cómo manipularnos más que nunca. Y hoy podrá ser la manipulación mediática, pero el día de mañana no sabemos si serán la represión social y la pérdida de libertades, porque ¿qué podremos hacer nosotros, simples bolsas de carne y hueso, contra ejércitos de drones controlados por inteligencias artificiales, ya ni siquiera por humanos, que nos ven como el enemigo? Estamos en un punto de inflexión: o conseguimos levantarnos victoriosos, con nuestros derechos intactos, o dejamos que la gente al poder haga lo que se le plazca y corremos el riesgo de estar sometidos a una nueva era de oscuridad y dominación. Tú eliges.

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