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Maximiliano de Habsburgo, el liberal reformador, no fue fusilado

Actualizado: 26 dic 2020



A todos nos encanta pensar en lo que hubiera sido; pasamos horas antes de dormir apuñalándonos con ideas sobre un presente alterno, sobre lo que sería el hoy si hubiéramos hecho tal o cual cosa de manera diferente. El presente, muchas veces, es difícil de aceptar, y nos martirizamos por haber cometido errores. Aquí me gustaría decir que, en caso de haber actuado de otra forma, no necesariamente sería mejor, en muchos casos podría ser terriblemente peor, y en muchos otros sería igual: en realidad, muy pocas decisiones en la vida son realmente decisivas, la gran mayoría son insustanciales. Y vamos, claro que decidir qué carrera estudiar afectará irreversiblemente tu futuro, pero atormentarse en las noches por haber escogido agua de horchata en lugar de jamaica es complicarse el arte de vivir.

Y la vida está repleta de decisiones, desde que despertamos con el Sol brillante abofeteando nuestra cara hasta que caemos rendidos bajo el manto infinito de las estrellas: ¿qué comeré hoy?, ¿qué ropa me pondré?, ¿de qué manera responderé ante los pésimos chistes de mi colega? Estas son decisiones personales y triviales, la cosa se complica cuando las decisiones dejan de ser individuales y se tornan determinantes para el futuro de una empresa, de la bolsa o del Estado. Creo que está de más decir que México es un país que vive en el hubiera: ¿Y si los españoles jamás hubieran llegado? ¿Y si no hubiéramos perdido California, Nevada, Utah, Arizona, Colorado, Nuevo México y Texas? ¿Y si Colosio no hubiera sido asesinado? ¿Y si no hubiera sido penal? Y no nos culpo, la vida en México es un asco, anhelamos lo que no pudo ser porque es un escape de la realidad, del momento presente que nos tiene agarrados de los huevos y de los ovarios y nos obliga a darle nuestro dinero del lunch. El tema que expondré el día de hoy trata, precisamente, sobre uno de esos tantos hubieras, sobre qué habría pasado si Maximiliano de Habsburgo no hubiese sido fusilado el 19 de junio de 1867 en el Cerro de las Campanas.

Representación gráfica del momento en el que Juárez consuma la segunda independencia de México.

Cuenta la leyenda que a las seis con cincuenta de la mañana, un pelotón de fusilamiento se preparaba para arrebatarles la vida a los generales conservadores Tomás Mejía y Miguel Miramón, y al emperador, Maximiliano I de México. Este último, con su característica dulzura y afable sonrisa, les decía a sus generales: «Dentro de breves instantes nos veremos en el cielo», palabras que llenaron de confianza a Miramón y lo llevaron a dirigirse a los cuatro mil soldados que se hallaban en su contra: «Mexicanos, en el Consejo, mis defensores quisieron salvarme la vida. Aquí, pronto a perderla, cuando ya no me pertenece, cuando voy a comparecer delante de Dios, protesto contra la nota de traición que se ha querido arrojarme para cubrir mi sacrificio. Muero inocente de ese crimen y perdono a los que me lo imputan, esperando que Dios me perdone y que mis compatriotas aparten tan fea mancha de mis hijos, haciéndome justicia. ¡Viva México!». El archiduque austriaco, a sabiendas de que no tendría más tiempo para dejar un legado, de igual manera incrustó en la historia de México unas últimas palabras: «Voy a morir por una causa justa, la de la independencia y libertad de México. ¡Que mi sangre selle las desgracias de mi nueva patria. ¡Viva México!», palabras que dieron inicio a incontables y estruendosos balazos, los cuales perforaron de pies a cabeza a nuestros protagonistas.


¿O no lo hicieron?

Maximiliano de Habsburgo-Lorena.

Muchos historiadores se han preguntado si realmente fue fusilado el emperador Maximiliano, debido a muchas inconsistencias históricas. Entre ellos, el más acérrimo defensor de esta teoría es el investigador salvadoreño Rolando Ernesto Déneke, quien ha dedicado su vida entera a desmitificar esta parte de la historia. Cuenta Déneke que su abuela Consuelo le contaba historias sobre "Don Justo", e insistía en que había sido el mismísimo emperador de México, cosa que no creyó en un principio pero tampoco negó, debido al profundo respeto que sentía por su familiar. Sin embargo, Déneke tuvo la oportunidad de visitar Austria y aprovechó la estadía para recopilar información. Las bases sobre las cuales sustenta su teoría son las que expondré a continuación:


Tras el fusilamiento del emperador, Juárez publicó un edicto en el que afirmaba que «el Archiduque Fernando Maximiliano José de Austria ha sido hecho justo por las armas». Poco tiempo después, aparece en El Salvador un hombre culto, de refinado porte y moral lúcida con el nombre de Justo Armas, hombre que llegaría a convertirse en un personaje muy apreciado dentro de la alta sociedad salvadoreña. ¿Por qué el político mexicano le habría perdonado la vida al austriaco? Se cuenta que por la unión fraternal que los unía: la masonería. Juárez dio fin a la vida del emperador, pero perdonó la de su Hermano. Es por esta misma razón que Maximiliano llegaría a El Salvador, pues el vicepresidente y canciller de aquel entonces era Gregorio Arbizú, un masón más.


Justo Armas, quien guardaba un asombroso parecido con el emperador mexicano, se negaba rotundamente a hablar sobre su pasado, solamente decía que había sido el único sobreviviente de un naufragio. Algo muy curioso de este personaje es que, a pesar de jamás perder la elegancia a la hora de vestir, ya que en vida fue el asesor de todos los presidentes de El Salvador, además de dirigir los servicios de los banquetes diplomáticos, siempre andaba descalzo, y cada que se le cuestionaba esta actitud, decía que era debido a una promesa que le había hecho a la Virgen del Carmen (una de las diversas advocaciones de la Virgen María) por haberlo ayudado a salir de un peligro de muerte.


Ruth Paulita Tennant Mejía de Pike, mejor conocida como "Pachita", que fue coronada en El Salvador como la primera reina de los festejos agostinos, y quien se convirtió en una figura pública salvadoreña, comenta que conoció a Don Justo cuando todavía era una niña, y cuenta que el señor era una persona cercana a la familia imperial de Austria, además de dar clases de "gracias sociales" (de cómo comportarse, pues), ya que sus modales eran sumamente aristocráticos, al igual que su manera de hablar alemán.


Otro punto a favor de esta teoría es que, tras el fusilamiento, todas las potencias europeas presionaron a México para que devolviera el cadáver, y los mexicanos solamente daban largas (qué raro); hasta que siete meses después, por fin hicieron caso a la petición, pero nadie se contentó, ya que la misma archiduquesa Sofía, madre de Maximiliano, exclamó que "ése no era su hijo".

A la izquierda, Francisco José de Austria, hermano de Maximiliano y emperador de Austria, y a la derecha, Justo Armas.

Eventualmente, se realizó un estudio de ADN, contando con la autorización de la familia adoptiva de Don Justo, los Arbizú, se tomó una muestra de los restos óseos, se comparó con el ADN del príncipe Felipe de Edimburgo, descendiente directo de los Habsburgo, dando resultados positivos, al igual que las pruebas grafológicas en las que se comparaba la letra del archiduque con la de Armas. Y como si las anécdotas y los estudios científicos no fueran suficientes para probar esta teoría, que más que teoría me suena a reivindicación histórica, el buen y apacible Justo conservaba en su casa objetos (vajilla, cristalería, cubertería, etcétera) que habían pertenecido a Maximiliano de Habsburgo, y que una "mano invisible" le enviaba desde México. "En uno de mis viajes a México", comenta Déneke, "pude comparar algunas de las piezas de la cubertería de Maximiliano con la cubertería de Don Justo: son idénticas. Además, en París llevé estas piezas a Christofle (el servicio de orfebrería que hizo los cubiertos del archiduque), y me aseguraron que eran de la misma cubertería; incluso intentaron comprármelos para su museo".


Una historia anecdótica más, porque este tema está muy jugoso. En plena Primera Guerra Mundial, Don Justo recibió la visita de dos emisarios austriacos, tras haberse negado un par de veces, mismos que le pedían que volviera a Austria, puesto que su hermano Francisco José se encontraba muy enfermo y alguien debía ocupar el trono. Armas se rehúso rotundamente, bajo la idea de que en su momento se le obligó a renunciar al trono, tanto a él como a sus hijos, ya que su hermano le había hecho firmar la renuncia antes de viajar a México. Armas dijo que era un hombre anciano, que solamente quería que lo dejaran en paz, a la vez que abandonaba la habitación dando un portazo. Todo esto lo cuenta Doña Fe, hija de Alexander Porth, amigo alemán de Don Justo y dueño del hotel más lujoso en San Salvador, y lugar donde se dio la reunión entre Armas y los emisarios austriacos.

Estudios craneoencefálicos.
Pruebas grafológicas.
Fotos de la cubertería.

Sea como sea, haya pasado lo que haya pasado, no cambia nada en nuestro presente, pero sí cambia algo en los libros de Historia. Quizá nuestras decisiones diarias no tengan repercusiones históricas, pero creo que lo mínimo que merecemos, como seres humanos inteligentes y racionales, es conocer la verdad sobre nuestros pasado. Es bien sabido que "la historia es escrita por los vencedores", pero debería ser escrita por los historiadores, quienes supuestamente carecen de espíritu subjetivo y prestan sus servicios en pos de la verdad. Ruego por un día en el que los Estados dejen de imprimir adoctrinamiento, información manchada de intereses personales y nos traten con el debido respeto crítico del cual somos dignos. Quizá suene a un sueño inalcanzable (a saber, que los políticos velen por el bien común y no el personal), pero prefiero vivir en una mentira fantasiosa que en una realidad sórdida y distópica.



Fuentes de información:



Líder Life, Juárez consuma la segunda independencia de México, Líder Empresarial, disponible en: https://www.liderempresarial.com/juarez-consuma-la-segunda-independencia-de-mexico/


Valdelomar, Rosa, El archiduque Maximiliano no fue fusilado: murió en el Salvador con 104 años y el nombre de Justo Armas, ABC Cultura, disponible en: https://www.abc.es/cultura/abci-archiduque-maximiliano-no-fusilado-murio-salvador-anos-y-nombre-justo-armas-200103040300-16102_noticia.html


Vividor, Georgina, Fallece Pachita Tennant de Pike, primera reina de fiestas agostinas, elsalvador.com, disponible en: https://historico.elsalvador.com/historico/129471/fallece-pachita-tennant-de-pike-primera-reina-de-fiestas-agostinas.html


Wikipedia, Justo Armas, Wikipedia, disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Justo_Armas

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