Vikingos

Actualizado: 26 dic 2020



Gigantes musculosos sin temor a nada corriendo por el campo de batalla en busca de nuevas presas para saciar su sed de sangre, al menos así es como imagino a los vikingos, además de irracionales, cochinos y, por alguna razón, rabiosos. La idea de lo que es un vikingo fue grabada en mi mente hace muchas películas y caricaturas, en donde podemos encontrar una idea estereotipada y muy alejada de la realidad de una de las culturas más imponentes de la Edad Media. Y esa representación en parte proviene de un antiguo miedo a esas personas: es el clásico caso del chico que sufre bullying y va soltando chismes de su acosador porque es la única manera en la que puede defenderse. Y bueno, los romanos querían dejar de ser acosados a la hora del recreo.

Romano acusando a un vikingo con su madre.


 

¿Qué es un vikingo?

Entonces, si todo lo que he aprendido acerca de estos sujetos, todo lo que me han dicho mis profesores, mis papás y mis abuelitos está mal, ¿qué está bien? Te diré lo que está bien, pequeño Billy: casi nada, pequeño Billy.


Como la cultura más importante del momento era la romana, a ellos se les dio la tarea de nombrarlos, más específicamente a Plinio el Viejo, quien denominó «Scandinavia» a la región del norte de Europa; el nombre proviene de los términos Skadan-, 'peligro, 'daño', 'amenaza', y -aujo, 'tierra sobre el agua', dando como resultado: la tierra sobre el agua que es peligrosa. Estos escandinavos, o sujetos que vivían en un pedazo de tierra flotante, eran altos, rubios y habituados al frío.


Estos Chris Hemsworths del pasado sí eran bastante agresivos y saqueaban y quemaban iglesias y monasterios, incluso llegaban a secuestrar monjes eunucos o niños que planeaban ser monjes, los castraban y los vendían como esclavos a pueblos de Asia, motivo por el cual se les asociaba con bestias irracionales, ya que no mostraban ningún respeto por lugares u objetos sacros. El miedo por ellos era tan grande que apenas veían un «Drakkar» o «barco dragón» acercarse a las costas, las personas corrían despavoridas sin siquiera presentarse a la lucha. Los vikingos, que la mayoría del tiempo eran simples granjeros, amaban esa reputación, pues les facilitaba bastante el trabajo.


Y la verdad es que toda cultura en esa época era increíblemente salvaje con todo aquel que fuese diferente. Para poner unos ejemplos contemporáneos, Carlomagno exterminó todos los pueblos Ávaros de Eurasia, y en Alemania, al mismo tiempo, se estaban decapitando 4,500 sajones por "prácticas paganas". La diferencia es que los vikingos guerreaban deseosos, pues al Valhalla (cielo vikingo) solamente se llegaría al morir en batalla, mientras que el cielo cristiano tiene cadenero y te prohíbe pasar si has matado a alguien últimamente (sin pedir perdón: el perdón lo es todo). Pero bueno, en fin, los vikingos no sólo eran guerreros valientes sin temor a la muerte, también eran bastante inteligentes, lo cual los llevó a descubrir técnicas sorprendentes de navegación y a llegar a América mucho antes que los occidentales (los cuales sí fueron bastante salvajes al entablar conversación con los lugareños).


 

Otro mito a desmentir es la apariencia física de estos sujetos, más específicamente el tamaño; se les suele describir como gigantes repletos de músculos, pero la realidad es que la altura promedio de los vikingos era de 1.70 mts, el promedio actual del mexicano, y quizá eran altos para sociedades bajo el yugo musulmán, que solían medir 5 centímetros menos, pero los egipcios llegaban a medir hasta 1.80 mts, y hablamos de los esclavos sometidos a la imposible tarea de construir las pirámides, milenios antes. Entonces, en realidad no eran ni tan grandes ni tan salvajes como los describen los pueblos a los que sometían, aunque sí se tiene registro de un vikingo inmenso, llamado Hrolf Ganger y apodado "Rollón, el caminante", el cual medía más de dos metros, pesaba más de ciento cuarenta kilos y carecía de una montura capaz de soportar semejante peso.


Otro mito concerniente al aspecto físico era el cabello, que todos eran increíblemente rubios. En la mitología nórdica, las deidades eran representadas con abundantes cabelleras blancas, razón por la cual los vikingos crearon un tipo de jabón con lejía que lograba aclarar sus cabelleras, y también mataba a unos cuantos piojos en el camino. Cada que los vikingos saqueaban y destruían comunidades eficazmente, raptaban sobrevivientes que, eventualmente, se unían a sus filas, por lo tanto había sujetos de diversas procedencias, desde (lo que hoy llamaríamos) españoles y portugueses hasta franceses e italianos, entonces no todos eran ni gigantes ni rubios, más bien casi nadie lo era. Y, ya que debían cuidar sus cabelleras, eran bastante limpios: hallazgos arqueológicos muestran que tenían peines, jabones, vasijas de todo tipo e incluso cotonetes para cuidar la higiene personal.


Tampoco utilizaban cascos con cuernos, cosa que para la época era difícil de crear y que no era más eficiente que un casco de batalla normal. Utilizaban cascos de cuero con decoraciones simples. Se cree que los cuernos fueron añadidos por los cristianos para satanizarlos, cosa curiosa ya que los cuernos en El Diablo y las patas de cabra fueron añadidas por cristianos anteriores para asociar religiones paganas con lo malvado (para más información, checar el post aquí).


 

"Una flor para otra flor."

Otra área un tanto borrosa es la de las relaciones amorosas. Sorprendentemente, los vikingos tenían una sociedad bastante igualitaria y libre tanto para el hombre como para la mujer, una manera de vivir mucho más progresista que en cualquier otra parte del Viejo Mundo. Más allá de que las mujeres tuviesen los mismos derechos que los hombres, ellas eran quienes escogían a sus machos y podían terminar la relación en cualquier momento, sin miedo a ser golpeadas o maltratadas. Todo esto llevaba al hombre a "desear ser guapo", lo cual los llevaba a ser bastante higiénicos, como ya dijimos arriba. Y, una vez que un hombre fuese seleccionado por alguna damisela, si este no la satisfacía sexual, moral o socialmente, siempre se podía recurrir a un divorcio, lo cual significaría deshonra y humillación para el hombre, por no ser suficiente. También se podía pedir el divorcio si el marido "utilizaba ropa de mujer" o tenía preferencias homosexuales.


Toda esta importancia de las relaciones amorosas se da por simple supervivencia. Como pueblo sujeto a ataques, hambrunas y temperaturas terriblemente frías, las muertes eran cosa del día a día, y la única manera de perpetuar la sociedad era bajo las normas de la reproducción sexual. Es por eso que un vikingo soltero era cosa de burla y desprecio, incluso llegaban a ser expulsados del grupo.


Y ya que lo importante era tener una esposa y encargarte de tu granja, si llegabas a cometer adulterio, el cual era catalogado como «crimen», tu pareja tenía el derecho de matarte y a la persona con la que la engañaste. El respeto a la pareja era algo muy importante, una de las bases en esta sociedad, tanto que muchas mujeres llegaban a casarse desde los doce años.

Entonces, ya que hemos reivindicado el lugar de los vikingos como personas higiénicas, amorosas y metrosexuales, podemos dar por terminado este post. Claro, no todo lo que hicieron fue civilizado y racional, sí conquistaron muchos pueblos, mataron a muchas personas y violaron a muchas mujeres (y hombres), pero hablamos de una etapa humana en la que ni siquiera se veían venir los derechos humanos, y cosas de ese tipo eran lo común en cualquier parte del mundo. Mi punto es: no eran más salvajes que los demás, incluso resultaban más cuerdos y sensibles en materia de libertades.


Fueron navegantes diestros, mucho antes que la marina británica fuese temida alrededor del globo; se tiene registro de estos muchachos en lugares tan cercanos como Rusia y Constantinopla y en lugares tan lejanos como Canadá y África. Hicieron temblar a los romanos y no estuvieron muy lejos de convertirlos en cenizas. La historia es hermosa porque, vista desde el lente del presente, no son más que pequeñas acciones que dan como resultado el presente mismo. No seríamos lo que somos hoy en día sin los vikingos, los romanos, los hunos, los helenos, etc., porque el hombre moderno tiene genes de todas estas culturas y, por lo tanto, su vida está sujeta a la conclusión de antiguas guerras y batallas, mismas que hoy se libran de manera económica y continúan causando el sometimiento de un sector poblacional a otro. Bien dice el Manifiesto comunista que «La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases»; hace un milenio la clase gobernante era aquella que tuviera el ejército más grande, hoy en día es aquel que tenga el mayor capital... al menos los vikingos tenían el valor suficiente para someter a sus víctimas en luchas hasta la muerte, en lugar de protegerse tras acuerdos internacionales y leyes ambiguas. Quizá hagan falta unos cuantos vikingos que se levanten en armas para recuperar la sociedad igualitaria que alguna vez anhelaron.

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